domingo 4 de enero de 2009

HERIDAS PROFUNDAS DE FAMILIA

Licenciado Jesus Jimenez Labán
.
Nadie entiende por qué los hijos le complican la vida a sus padres por asuntos de dinero y dejan heridas profundas en la familia. Este no es un problema sólo del Perú (y en Lima tenemos un caso muy presente) sino también de otros lugares en el mundo. En el “Capital Hall”, Washington, 1979, Juan Pablo II dijo en su Homilía “El gran peligro para la vida de familia, en una sociedad cuyos ídolos son el placer, las comodidades y la independencia, esta en el hecho de que los hombres cierran el corazón y se vuelven egoístas”[1]
.
Francoise Bettencourt-Meyers, única heredera de una fortuna de cosméticos que supera los 20 mil millones de dólares, acusa a su madre de malgastar el dinero y de haber perdido la razón, pidiendo a los jueces la práctica de un peritaje siquiátrico para determinar si la progenitora está en sus cabales.
.
Tratando de suavizar el tono de la heredera, sus familiares más cercanos creen que la hija no está preocupada por el dinero, sino por una eventual pérdida de control sobre los bienes de su madre y el temor de que gente inescrupulosa se aproveche de ella.
.
Como descargo, Liliane Bettencourt, de 86 años, dueña de la famosa firma de cosméticos L´Oreal, contrato a un afamado siquiatra demostrando buena salud mental en el examen. De las investigaciones preliminares, se puede determinar que es cierto que la anciana empresaria donó mil millones de dólares en cheques, seguros, propiedades y obras de arte al extrovertido fotógrafo Francois-Marie Banier, de 61 años, que ha expuesto en el Centro Pompidou de Paris, considerado en Francia un dandy con amigos famosos, entre otros Isabelle Adjani y Carolina de Mónaco.
.
En su alegato Liliane Bettencourt sostiene que no es una cantidad desproporcionada si se tiene en cuenta el total de la fortuna. Dice también que la única explicación para el comportamiento de su hija son los celos o un profundo rechazo al artista, pues ésta es muy introvertida. Acusa a su hija, a quien dice no querer ver, de haberse dejado llevar por la maldad, los celos y la ambición.
.
Bettancourt-Meyers, la mujer más rica del planeta, conoció a un famoso fotógrafo parisino quien –según testimonio propio - la ayudo mucho después de la muerte de su esposo. La relación dura ya 20 años, pero el problema para escándalo de algunos –si se puede llamar así- la empresaria tiene un cuarto de siglo más que el artista.
.
Muchas ideas jurídicas revolotean en las mentes de los hombre del derecho. El Pacto nternacional de Derechos Civiles y Políticos señala su artículo 23 que “se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen edad para ello”.[2] El C.C 1984 en su artículo expresa en su artículo 44 son incapaces los que estén privados de discernimiento o adolezcan de deterioro mental que les impide expresar su libre voluntad.[3] El propio Tribunal Constitucional en sentencia (EXP. No 018-96-I/TC) consagra que el derecho personal a la integridad física, síquica y moral, el derecho al honor, a la dignidad persona y la buena reputación, el derecho a una vida tranquila y en paz y el derecho a la igualdad entre los seres humanos, son valores mas altos constitucionalmente, que la finalidad legitima de preservar el vinculo matrimonial.[4]
.
Sea como fuere, parece que la interferencia con la amistad del fotógrafo Banier le costara a la hija no permitir heredar el 30% de la fortuna de su madre, como le corresponde, algo que ha sido considerado en medios judiciales parisinos como un castigo económico. "Ella se quedará con todo cuando yo muera. No entiendo qué se le ha metido en la cabeza", declaró Liliane al diario francés "Le Journal du Dimanche".[5]
.
Es discutible el hecho de ver modelos preciosas que se casan con hombres que podrían ser sus padres, solo por el hecho de ser ricos y poderosos. Más revelador resulta cuando una mujer rica se une sentimentalmente con un hombre mucho más joven, pero no adolescente. Algunos cuestionan que estas relaciones están basadas en el dinero, aunque también es cierto que el amor no tiene edad ni fronteras.
.
[1] JUAN PABLO II, La Familia con Centro del Bien Común, Washington, 1979
[2] PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS
[3] CODIGO CIVIL PERUANO 1984
[4] SENTENCIA DE TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, 1996
[5] LE JOURNAL DU DIMANCHE, 2008