domingo 14 de enero de 2007

Estafas familiares S.A.


Un tribunal de Pennsylvania (Estados Unidos) ha condenado en junio a varios años de prisión a una familia que se dedicaba a poner falsas denuncias por daños.

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El grupo trabajaba en la zona oeste de Pennsylvania estafando a pequeños negocios por cantidades no demasiado grandes, para no despertar las sospechas de las compañías aseguradoras.
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Durante su larga carrera presentaron 80 demandas por daños y perjuicios, aunque sólo 43 pudieron ser probadas en los tribunales. Su truco era no pedir mucho para no llegar a juicio y, al parecer, les funcionó la mar de bien porque consiguieron unos 83.000 dólares USA.En lo que era un ejemplo de familia unida, hasta los niños eran utilizados a veces como testigos de los "accidentes" de sus padres y todos habían aprendido a fingir los síntomas de contusiones cerebrales y otros eventos traumáticos, para así poder estafar a las empresas aseguradoras de los locales en que ocurrían.
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Decían tener innumerables lesionesAdemás, los miembros de esta familia, quizá haciendo caso a consejos para insertarse en el mercado laboral, se habían especializado en distintas áreas del negocio.
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Patty Yeager era especialista en tropezarse y caer en los aparcamientos de distintas tiendas y centros comerciales; su táctica era pedir que le repusieran los vaqueros rotos, o la piedra de un anillo que se había desprendido con el golpe, a lo cual accedían en seguida los dueños pensando aliviados que se libraban de un demanda peor.
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Por su parte, Richard Frye y Charles Colson eran los maestros en caerse en suelos mojados de restaurantes y otros establecimientos y, generalmente, llevaban su propio líquido que tiraban disimuladamente para después caerse y golpearse la cabeza; mientras que Travis Brickner sufría de la misma torpeza genética y solía caerse en suelos resbalosos de lavanderías.
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Por último estaba Frye, el multifacético líder de la banda que además de ayudar a los demás a "montar" sus accidentes, tenía su propia especialidad de atropellos y huida a la salida de bares para después pedir una indemnización. Apuntaban las matrículas de los coches antes de que abandonaran el aparcamiento del bar y en un caso llegaron a poner un trozo de ropa en el parachoques del vehículo.
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Con el tiempo, sus nombres empezaron a aparecer con demasiada frecuencia en las bases de datos de las compañías de seguros, lo que despertó las sospechas de las autoridades. Los investigadores consiguieron acorralar a Colson y, tras mostrarle una larga lista de delitos por los que sería acusado, el hombre perdió todo amor por su familia y delató a todos los demás para salvarse.